PARQUE NATURAL
Es obra del escritor Juan Federico Muntadas Jornet. Heredó el monasterio de su padre y en el año 1863, se trasladó a Zaragoza, acondicionando las instalaciones como vivienda propia y dedicándose al cuidado y mantenimiento del parque.
El recinto está formado por el parque natural de cascadas, alimentadas por el río Piedra, un increíble paraje de agua, arboledas y tranquilidad.
Dando un paseo, podemos disfrutar de sus fuentes, cascadas y grutas.
En primer lugar no encontramos con el Baño de Diana (nombre de la diosa romana, a la que relacionan con el susurro de los arroyos). Sus aguas provienen de la cascada La Caprichosa. LLegamos al lago de los Patos y a la cascada Trinidad, esta última baña una curiosa formación rocosa.
Siguiendo el camino nos encontramos con dos grutas: la Pantera y la Bacante. Al final del recorrido encontramos la Gruta de la Carmela, ésta junto a las dos anteriores, son las más pequeñas. Dejando atrás las dos primeras encontramos una gruta más grande: la gruta del Artista, que está formada por la madre naturaleza.
Entre la cascada la Caprichosa y la gruta del Artista, encontramos el parque de Pradilla, un área donde el agua transcurre de forma escalonada, creando un sucesión de cascadas, llamadas Los Vadillos.
Bajando llegamos a los Fresnos Altos y Fresnos Bajos, allí encontramos la cascada y gruta de Iris (diosa griega). Esta gruta nos adentra en un mundo subterráneo de estalactitas y estalagmitas, donde las gotas de agua se filtran por las piedras. Dentro de la cueva, oímos un eco de agua que nos llama la atención, se trata de la cascada Cola de Caballo. Con una caída de 50 mts, (que hace que se la más alta del parque), hace de cortina de agua natural en la entrada de la cavidad y los pocos rayos de luz que logran pasar, se reflejan en las gotas de agua. El agua ha ido modelando esta maravilla natural y la humedad ha ido tapizando las paredes de la cueva con musgo, creando una verdadera maravilla .
Siendo el curso del río pasamos por la picisfactoria de las Pesqueras, en la cual se crian varias especies de truchas.
A lo largo de recorrido encontramos otro lugar donde reina una inmensa paz y donde parece que el tiempo se ha detenido, es el Lago del Espejo, que tal como indica su nombre sus aguas son tan cristalina que forman un espejo, reflejando todo lo que esta a su alrededor.
Al final del recorrido, encontraremos la gruta de la Carmela, mencionada antes, la fuente del Señor y dos cascadas más: los Chorreaderos y la Sombria.
