Caldes de Malavella

por | 14 de octubre de 2024

Es un municipio español que se encuentra en la comarca de la Selva, entre la costa Brava y la sierra de las Guillerias. Por ser un lugar estratégico ha sido siempre tierra de paso de varias civilizaciones, que han dejado un rastro de su paso por ella. Sus aguas, desde la fuentes de agua caliente hasta los balnearios de reconocidas propiedades curativas, ricas en fosfatos y sales minerales, facilitan un tratamiento hidroterapéutico, que aglutina una gran población alrededor de ella.

El origen de Caldes, se remonta al Paleolítico superior, donde las excavaciones, han demostrado que en época de caza, era un lugar de paso, donde los rebaños se detenían por ser un lugar donde encontraban agua. En el siglo I a.c., los romanos viendo el potencial de sus aguas, empiezan a explotarlas, construyendo una termas en el Puig de Sant Grau y el Pi de les Ánimes. La caída del imperio romano y la entrada de los pueblos bárbaros, llevan a Caldes a una época de rebeliones y crisis, tanto económicas como sociales, que hacen que la población emigre a zonas montañosas, creando una despoblación, donde el uso de la aguas terapéuticas desaparece.

El resurgimiento y la explotación de las aguas llega pasada la guerra de Sucesión, siglo XVIII. Aunque la llegada de los primeros bañistas, aristócratas y burgueses de Barcelona, de estos balnearios no se produce hasta finales del siglo XIX y principios del XX.. esto contribuye al crecimiento de Caldes. En el siglo XX, éstos empieza a construir sus casas de verano o segundas residencias, de estilo modernista. Para construir tomaron como eje una rambla arbolada, que se convirtió en un paseo muy frecuentado por los barceloneses, que llegaban a Caldes a tomas las aguas en los balnearios construidos en ella.

El agua se recoge en buena parte de la pluviometría de cierta áreas de La Selva La infiltración de las aguas , tiene lugar por las muchas fracturas que hay en la roca granítica, el agua viaja hasta 1000 mts y en su transcurso se va calentado y adquiriendo sus propiedades. El origen de los manantiales se puede agrupar en tres núcleos: el Puig de las Almas, el cerro de Sant Grau y el Puig de les Molleres. La fuente de la Mina, la de Sant Narcís y la de los hervideros donde el agua brota entre los 50 y 60 grados, son una de las varias fuentes que surgen de los manantiales antes mencionados, y que son de agua caliente y fría.

Cuando los romanos se dieron cuenta de los beneficios de las aguas calientes, que brotaban de manera natural en Caldes, fundaron una estación balnearia (las termas) en el centro de la villa. Actualmente se puede visitar la parte restaurada, donde nos encontramos con una piscina de 13,5 por 5,9 mts. construida con opus signium, esto es un pavimento o recubrimiento de pared de la época romana, formado por una mezcla impermeable de cal, arena y fragmentos de cerámica, (técnica heredada de los fenicios). Está cubierta sólo por una vuelta, es sólo una de las alas de un gran establecimiento termal. A su alrededor se fue creando un núcleo urbano, llamado Aquae Calidae, muy importante en el siglo I. También se han encontrado villas diseminadas en las afueras.

Según una tradición popular, el origen del nombre lo encontramos en una leyenda local.

Hace muchos años, los habitantes de Caldes, estaban sometidos (por el cobro abusivo de los impuestos) y dominados por una mala vieja, solitaria y perversa, que era la señora del castillo. Los habitantes vivían atemorizados por los rumores que recorrían el pueblo, decían que una especie de bestia se llevaba a los niños, a los que nunca encontraban.

Un día llegó al pueblo un mozo buscando trabajo y aunque ofreció sus servicios nadie requería de ellos. En este momento, la señora del castillo y su séquito, se encontraban en el mercado, cobrando sus impuestos. Mauricio, que así se llamaba el mozo, desesperado, intentó robar parte de la recaudación, siendo interceptado por los sirvientes de la señora. Ésta valorando la valentía del muchacho le ofreció trabajo como sirviente del castillo.

Cuando hacía un tiempo que trabajaba, Mauricio, se percató de que sucedía algo extraño. Intrigado por ver que sucedía, una noche decidió no ir a dormir. Al cabo de un rato, vio salir del castillo al sirviente jorobado de la señora con un saco y decidió seguirle. Descubrió que entraba en una casa por la ventana y que salía con el saco lleno. Al volver al castillo, el mayordomo, entró directamente en la cocina, vació el saco y de él salió un niño.

Mauricio, atando cabos, comprendió que la desaparición de los niños y las misteriosas comidas de la señora, estaban relacionadas, y decidió que esto tenia que terminar. La señora había hecho un pacto con el diablo, tenía que comerse el corazón de un niño para mantener el poder sobre la población. Cuando la olla estaba hirviendo, Mauricio, empujó al jorobado en su interior y liberó al niño. Luego sirvió a la señora el corazón del sirviente. Ésta la primer bocado se dio cuenta del engaño y llamó a los guardias para que lo capturaran, pero la gente del pueblo, alertada por el niño, ya rodeaba el castillo. La vieja no tuvo más remedio que irse, gritando: «volveré, volveré».

Cada año los habitantes de la localidad, celebra el retorno de la Mala Vella, con la fiesta de la Malavella, donde se organizan actividades que giran alrededor de esta leyenda, entre ellas una excursión al castillo, un fortaleza del siglo XI, donde la tradición sitúa los orígenes de la leyenda.